Los informes de desarrollo humano
sin duda han hecho importantes aportes respecto
a algunas dimensiones del desarrollo, pero como
todo proceso en construcción requiere
ampliar o ajustar su marco a nuevos horizontes.
Cuando hablamos de marco nos
referimos a los límites que se establecen
en un campo de estudio, esto se refiere en la
teoría de sistemas al proceso de establecer
límites que diferencien al sistema de
su entorno. En una realidad compleja la única
forma de abordar la diversidad de fenómenos
es a través de la “distinción”
de espacios de relaciones, estableciendo límites
entre lo que se estudiará y “lo
otro”, el entorno.
Esto se relaciona con la nueva
etapa que desafía a los informes, ya
que en estos años se ha aportado con
creces a que las sociedades pongan mayor atención
a los “fines colectivos”, así
como a la presentación del paradigma
del desarrollo humano y el “diagnóstico”
del estado de situación, sin entrar abiertamente
en las formas de alcanzar estos objetivos, más
allá de dar algunas orientaciones para
distintos sectores. Dejando luego la responsabilidad
del proceso a los actores públicos y
privados de una sociedad.
Lo señalado anteriormente
ha tenido un gran impacto y representa un importante
aporte en términos de conceptualización
y el establecimiento de líneas de base
en el progreso de los países. El problema
de esto es que nos dice poco de como se está
dando ese avance y cual es el camino para pasar
a un mejor estado de situación.
Es muy cierto que esta tarea
de búsqueda del bienestar es tarea de
los países, de los propios actores sociales,
pero no es un tema menor que muchas veces no
sepan las instancias públicas como seguir
adelante o como “agendar” las recomendaciones
que les entregan los informes, por muy pedagógicos
que estos sean. Esto ha provocado una demanda
porque los informes se involucren más
en los procesos de cambio, que dejen de ser
un informe para “las gavetas” y
sean más instrumentos para las políticas
públicas.
Este nuevo escenario demandará
nuevos desafíos y tareas pero sobre todo
cambios en la delimitación de nuestros
objetos de estudio, ampliando los límites
de nuestro “espacio de maniobra”.
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