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Bolivia
Estudio de la calidad de vida en Bolivia: metodología y medición

Milenka Ocampo de la Oficina del Informe de Desarrollo Humano de Bolivia y Carlos Alberto Foronda del Centro de Investigaciones Económicas y Empresariales (CIEE), Universidad Privada Boliviana

En este documento se presenta la metodología con la que se elaboró un Indicador de Calidad de Vida (ICV) de hogares en el país. La metodología se basa en la descomposición por componentes principales para variables cualitativas. La descripción de la metodología permite lograr una mayor comprensión de los alcances y limitaciones de los resultados obtenidos. Previamente se explica la construcción de la base de datos que contendrá la información empleada.

El indicador obtenido puede ser elaborado con periodicidad anual, tiene información de las características del hogar y del entorno que lo rodea (vecindario/área geográfica/departamento). Este indicador contiene información de la calidad de vida de los hogares, a diferencia de otros indicadores que sólo incluyen información de las condiciones de vida. Los resultados obtenidos muestran que la calidad de vida en el departamento de Santa Cruz es la más alta del país, tanto en el área urbana como en el área rural. Contrariamente, Potosí es el departamento con menor calidad de vida en el país. Observando los resultados extremos, por un lado, a nivel urbano existe un grupo de departamentos en los que la calidad de vida es elevada respecto al promedio nacional, éstos son Santa Cruz, La Paz, Cochabamba, Chuquisaca y Tarija, en orden descendente. Por el contrario, en el área rural del país, el grupo de departamentos en el que existe menor calidad de vida está compuesto por Chuquisaca, Beni, Oruro, Potosí y Pando, en orden descendente.

1. INTRODUCCION

A través de los años, el estudio de la pobreza, el bienestar y la calidad de vida han sido una de las preocupaciones fundamentales de las ciencias sociales. Actualmente, gran parte de los trabajos en estos temas han seguido la línea del enfoque de Amartya Sen como alternativa a las teorías económicas del bienestar, esta aproximación da prioridad a los seres y los haceres que pueden realizar las personas sobre el control de los bienes, antes que a la posesión de los bienes.

El contraste entre la corriente del bienestar y el enfoque de Sen se puede comprender con el caso de la inversión en capital humano, específicamente en salud, nutrición y educación. Para la corriente principal es importante el incremento en términos de ingreso o producto generado por la inversión. Para el otro enfoque, el sólo mejoramiento de la habilidad de leer y escribir o de estar mejor nutrido y saludable debería considerarse un fin en sí mismo, aun si la medida económica convencional de retorno a la inversión en mejora de la ingesta alimenticia, alfabetización o cuidado de salud es cero (Anand and Ravallion [15]).

Gracias a los actuales avances en la disponibilidad de información y la necesidad de nuevas dimensiones en la evaluación de la calidad de vida, tales como la contaminación, la violencia, la educación, la interacción social entre otros, se justifican la necesidad de diseñar indicadores que recojan información de este tipo y que permitan evaluar la calidad de vida de la población de una manera más eficiente.

En Bolivia, la valoración de la calidad de vida está básicamente dada por los indicadores presentados en la Tabla Nº 1. Como se observa, los indicadores tradicionales de condiciones de vida son univariados (el indicador de línea de pobreza) o se centran en información del capital físico de las personas o los hogares (como ocurre con el indicador de Necesidades Básicas Insatisfechas). Si bien la información sobre capital físico es importante para valorar la calidad de vida, también lo es el capital humano, el capital social, el medio ambiente, seguridad, salud, entre otros (Un intento de capturar esto se da con el Índice de Desarrollo Humano).

A pesar de que estos indicadores han aportado nuevos elementos al estudio del estándar de vida, continúan siendo muy limitados. En general, resalta el hecho de que los indicadores no sean actualizados y no contengan mayor riqueza de información en relación a la calidad de vida de los individuos, por lo que resulta obligatorio trabajar con indicadores compuestos que recojan la mayor cantidad de información posible sobre los individuos de forma que no pierdan sus propiedades simplificadoras y, al mismo tiempo, continúen conservando las propiedades básicas de un indicador.

Por lo anterior, en el presente trabajo se busca obtener un Indicador que permita evaluar la Calidad de Vida en base a una definición más amplia de ésta, que cuente con información de las características de los hogares (características de sus miembros, infraestructura, acceso a servicios) y también de su entorno, ya sea vecindario, área geográfica y departamento (en cuanto a crimen, seguridad, salud, educación, medio ambiente y de la sociedad).

El documento está organizado como sigue: En el capítulo 2 se realiza una revisión del avance del marco conceptual en materia de calidad de vida, en el capítulo 3 se introduce el marco analítico en el que se trabaja la medición, luego se da una breve explicación del trabajo de construcción de la base de datos y, finalmente, se explica la metodología empleada en la construcción del indicador (capitulo 4). En el capítulo 5 se presentan los resultados de la estimación del Índice de Calidad de Vida. Por último, se enuncian algunas conclusiones.

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