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El Desarrollo Humano como búsqueda de una sociedad mejor 1
Fernando Calderón Gutiérrez2

Es difícil presentar ahora una ponencia sobre los temas planteados por los panelistas anteriores, porque buena parte de lo que voy a decir a continuación, está inspirado o coincide con las ideas expuestas aquí por ellos. De todos modos quisiera subrayar la necesidad de que nosotros tratemos hoy de formar parte importante del movimiento intelectual de América Latina. Un movimiento que respete la racionalidad general pero que sepa ver nuestras “irracionalidades”.

Al respecto, recuerdo una anécdota que me contaba mi amigo Darcy Ribeiro referida a la relación entre teoría y realidad. Decía Darcy haber visto un diálogo entre un indígena del Brasil y un antropólogo estructuralista francés. El segundo le explicaba al primero las categorías y códigos de interpretación de la realidad indígena del Brasil y de los brasileños. Entonces Darcy cuenta que este dirigente le respondió: “Mira, todo lo que has dicho esta bien, pero quisiera comentarte que lo que has dicho de la realidad brasileña puede decirse, por extensión, de la latinoamericana”.

Darcy Riveiro decía además que la realidad en Brasil es como un gato. Tiene ojos de gato, nariz de gato e intestinos de gato, pero cuando tú lo tocas, el gato ladra. Entonces yo temo mucho que nosotros idealicemos en exceso el desarrollo humano, creyendo que es un Ferrari cuando apenas tenemos una ¨peta¨.

Es cierto que nuestro debate sirve, es importante, es un proceso que se está haciendo en el camino y que si tiene algún destino, es el de vincular lo que nosotros estamos encontrando en nuestras realidades con estos procesos de construcción pretendidamente más universales. Creo que esto que digo de América Latina es en buena medida válido para cualquier parte del mundo. Por lo tanto reconozcamos que estamos tratando de comprender situaciones y plantear salidas en contextos muy difíciles, donde la posibilidad de influir en serio en el desarrollo, las políticas y las ideas, se da en un marco de competencia y dinamismo muy fuertes.

A pesar de todo ello, pienso que se ha avanzado en la región. El hecho de que existan 60 Informes Nacionales de Desarrollo Humano, de distinto nivel y calidad, habla de algo que hemos hecho entre todos, de un logro colectivo. Por eso ha sido muy interesante haber convocado a realizar un balance de este esfuerzo y tratar de explorar cuánto de esto no sólo está afectando a las políticas públicas, sino cuánto de las múltiples, particulares y pequeñas influencias sirven para avanzar en varios planos.

Hay que reconocer también que esto no es sólo latinoamericano, sino que también tendría que ser más universal y ojalá que en algún momento se amplíe a otras realidades, porque pienso que para varios países como Bolivia algunas experiencias vividas por Malasia u otros países son importantes. Entonces este es un proceso que ojalá se refuerce más.

Quiero retomar aquí algunos de los puntos planteados y colocar algunas ideas acerca de lo que podría ser un “campo analítico-normativo” para el desarrollo humano de la región. Dicho de otra manera, dada una cierta coyuntura regional de crisis, cambio e inflexión como la que se ha mostrado aquí, quiero colocar la pregunta sobre qué de lo que hemos aprendido nos sirve para enfrentar los desafíos futuros y cuán posible es pensar en una perspectiva conceptual particular de lo que puede ser el desarrollo humano de América Latina.

Retomo aquí algunas conclusiones y propuestas de un balance que hicimos con Natasha Loayza sobre algunos hallazgos coincidentes en los Informes Nacionales de Desarrollo Humano. Luego me referiré a algunos elementos conceptuales que a mi juicio definen, en la mejor tradición latinoamericana, una especie de sincretismo teórico entre la evolución limitada y la teoría general en nuestros países. Finalmente, trataré de caracterizar de manera muy general algunos aspectos normativos de un tipo de acción social.

Entonces serán tres pasos: haré una síntesis de las principales conclusiones que he encontrado en los distintos Informes de Desarrollo Humano, luego trataré de definir este campo conceptual con todas las limitaciones que esto tiene y de ver qué rasgos tendría un modelo normativo de acción.


Hallazgos de los informes

Comencemos. Da la impresión de que un rasgo de la evolución del desarrollo humano de la región es la asimetría en la evolución de los componentes del índice de Desarrollo Humano. En algunos casos como los de Guatemala y Brasil, la evolución del componente económico es más acelerada que la del social. En otros, como en Bolivia o Nicaragua, los componentes sociales han evolucionado más que el económico. Sin embargo en todos ellos se han mantenido brechas sociales, regionales, étnicas o de género y en muchos casos no sólo se mantienen, sino que se incrementan de una manera compleja. El caso más brutal es el incremento de la inequidad del desarrollo humano en la Argentina, que era el país que tenía rango más alto. ¿A qué se debe esto? y ¿por qué ocurrió?

Estos desfases muestran además que el problema de la región es de orden redistributivo y de crecimiento económico, y ponen de manifiesto las dificultades para lograr una sinergia entre el desarrollo económico e inclusión social. Todos han insistido en sus informes en que el problema del Estado está en el corazón de este desbalance. Vuelve entonces a la discusión de América Latina la cuestión del Estado y no sólo sobre el papel del éste en la regulación de la economía o en la integración nacional, sino en la labor de una construcción mínima de orden, es decir, en su construcción de ¨estatalidad¨.

Por otra parte, los informes plantean la necesidad de incrementar las capacidades sociales, dado que ni las expectativas de las propias sociedades ni las necesidades de los países muestran avances orientados a configurar escenarios en los cuales va a jugar el desarrollo humano. Nuevos actores, nuevas demandas, nuevos escenarios para las políticas publicas, el rol de las nuevas tecnologías de la información y de la sociedad informacional pueden jugar un papel clave en el desarrollo humano y todavía hemos trabajado muy poco en eso. Quizás en el caso latinoamericano, la experiencia venezolana es realmente singular.

Todo esto me lleva a preguntarme una cosa: qué políticas de desarrollo humano y por lo tanto, qué concepciones del mismo son fundamentales para un escenario de post reformas estructurales. Esta es la pregunta central que tenemos que enfrentar en el futuro tras esta doble inflexión real y analítica, asociada con los ajustes estructurales en la región. Existe la posibilidad de retomar lo que se ha hecho, reproyectarlo y hacer un balance sobre todo de la economía, que desgraciadamente es el aspecto más débil del enfoque de desarrollo humano.Otra conclusión importante que hay en los informes es que la modernización globalizadora genera malestar y crisis en la subjetividad de las personas, descontento con las reformas y las formas de vida en nuestras sociedades, y que incluso, como se ha visto en los sucesivos informes de Chile, se pone en duda la construcción del nosotros y del futuro, lo cual nos obliga a una redefinición crítica (Ver Informe).

También hay contextos específicos, referidos a la preocupación por el futuro y las oportunidades de las nuevas generaciones, en los que el desarrollo sostenible ocupa un primer lugar en la agenda. Ese es un tema colocado por Trinidad y Tobago en su último informe. Además, a pesar de las reformas estructurales y los avances en los procesos democráticos de la región, los resultados en términos de inclusión o integración social ponen en evidencia límites duros para la democracia y la economía. La renovación de la política tiene que vincular de manera fecunda la modernización y la democracia. Lo único que puede superar esta tensión es la política y eso ha sido trabajado en casos como el argentino en el informe del equipo coordinado por Liliana de Riz y Juan Carlos Portantino (Ver INDH Argentina 2002).

Un tema específico que se ha venido tratando en varios países de la región como Bolivia, Brasil, Colombia, Perú y Argentina es el del desarrollo humano aplicado a escala local según las características específicas del territorio. Allí es fundamental un balance de experiencias concretas y un reforzamiento de la capacidad social, sobre todo porque a escala local, hay muchas experiencias que muestran que los pobres pueden constituirse en actores que viabilicen su propia modernización. Un ejemplo de ello son las maravillosas experiencias de resistencia local e incluso barrial que me tocó mirar en Argentina. Yo no entiendo como se puede reproducir la sociedad si no es a partir de la propia sociedad.

Este tipo de hallazgos referidos a políticas sólo cobra sentido si uno tiene un código de interpretación teórico. Con voluntad o con cifras muy difícilmente voy a poder construir una opción. En todo mapa interpretativo de la realidad hay un proyecto. Sobre esto voy a trabajar ahora. Me refiero al campo analítico o al teórico.


Tres conceptos

Es importante reconocerse como parte de un movimiento universal que pretende dar una respuesta universal a este momento de inflexión que vive la Humanidad. Aquí estamos viviendo un cambio de ciclo histórico de acuerdo a la tesis de Castells. Este movimiento intelectual formidable, constituido por los 300 o 400 informes a nivel nacional, implica mucha gente trabajando y muchos cerebros pensando no sólo en un campo de interpretación, sino en torno a salidas a los problemas. En ese sentido, es importante generar un proyecto de modernidad genuino, donde nos podamos reflejar en lo que está pasando en Sri Lanka y no sólo en América latina. Por eso es importante hacer intercambio al interior de las regiones, entre ellas y además conocer otras experiencias.

Ahora bien, respecto al campo teórico en América Latina, quisiera subrayar dos puntos: en primer lugar, que esta construcción teórica si bien ha tenido un gran operador en Mahbub ul Haq para hacer políticas y con los informes mundiales ha tendido un pensamiento sólido y fuerte, todo el mundo sabe aquí qué es en el pensamiento de Amartya Sen, dónde está un núcleo de pensamiento con el cual uno tiene una interlocución permanente. Esto es válido para un analista en un país del África o el Asia o uno que está acá. Además lo curioso e importante es que este pensamiento nace en una reflexión tensa entre la India y el pensamiento económico de la London School of Economics. Ahí hay un nicho donde se construye esta teoría muy angloparlante, pero es ahí donde se produce esta relación y es primera vez que una mirada fundamentalmente cultural de la economía da vuelta la interpretación del crecimiento y de la economía.

Quisiera mencionar tres conceptos en el trabajo de Sen que me parecen especialmente relevantes para los temas que hemos ido trabajando en los informes nacionales. Uno es el concepto de libertad real, el otro es la opción colectiva racional y el tercero es el de agencia. Se pueden tomar otros, pero estos me parecen particularmente interesantes para la tradición del análisis del desarrollo en América Latina.

El concepto de libertad real se refiere a la creación de opciones para que las personas decidan el tipo de desarrollo que quieren tener de acuerdo a sus valores y aspiraciones. Una formulación aparentemente tan simple, está llena de significaciones a la hora de crear opciones de desarrollo. Las libertades en este enfoque son antes que nada políticas y a su vez estas libertades son medios y fines, lo que produce un concepto holístico. Esta libertad admite que haya crecimiento económico que es el único camino que le va a dar no sólo sustancia al desarrollo, sino libertad de optar. La idea de que el desarrollo de las capacidades implica opciones que se construyen desde los valores y las aspiraciones de la sociedad, se enmarca en una suerte de determinismo cultural. En el desarrollo, el concepto de opción colectiva racional es una opción que optimiza intereses particulares si se expande al conjunto social y adquiere un carácter colectivo, es decir, es imposible entender la opción colectiva racional sin entender el concepto de libertad real.

Esto me parece un tema importante a propósito de la reflexión que se hacía sobre Colombia en este taller: no puedo separar ni uno ni otro, porque la opción colectiva racional que puede ser individual se define en comunidad. Ahí sí retomo la tensión entre el colectivo y el individuo. Se trata de una construcción social, entonces ahí lo individual tiene contenido en cuanto parte de un sistema de relaciones y de cuestiones sociales, entonces, optimiza intereses particulares si se expanden al conjunto social y adquieren un carácter colectivo, es decir, de reproducción creativa de la sociedad. El mismo Sen parte de una premisa, la de entender a la libertad individual como compromiso social.

Sin embargo, ello implica conjugar eficiencia con racionalidad sustantiva, implica una opción política que a la vez es plural, porque supone el reconocimiento de las diferencias, y sustantivo porque esto se hace en base a valores. El índice de desarrollo humano mundial se construyó desde una noción de pluralismo y pretende tener una impronta de valores, pero esto no me lo explica el índice, sólo lo explica la teoría. En este sentido el índice que todos utilizamos es más bien un pretexto para producir esta interpretación conceptual.

El tercer concepto es el de agencia que en su nivel más elevado es la capacidad de las personas para actuar reflexivamente en la sociedad, pero además producir cambios que lo beneficien. En América latina es clave construir una agencia de equidad. Esa es nuestra tarea.

Estos tres conceptos me parecen especialmente importantes, porque naturalmente guardan relación con lo que se ha venido haciendo en América Latina, quizás con otras categorías y dentro de otro tipo de producción teórica. De ello son precursores varios de los pensadores latinoamericanos a su manera y desde su historia, pues han ido trabajando este enfoque humanista del desarrollo. En el caso latinoamericano subrayo a dos autores: José Medina Echevarría y Gino Germani, quienes trataron de introducir la comprensión del desarrollo, que desgraciadamente, por el peso del estructuralismo y del mercado, quedaron relativamente desdibujados.


Desarrollo Humano como paradigma para la acción del desarrollo

Quisiera recordar también que desde el enfoque que trabajó Mahbub ul Haq, los Informes de Desarrollo Humano, con esta teoría y estos instrumentos empíricos, construyó un paradigma para la acción del desarrollo y más allá de lo que él escribió, introdujo un cambio fundamental. Él fue un político de punta en temas de economía y política del desarrollo, que introduce cuatro componentes para construir un modelo de acción. Plantea que el desarrollo humano supone una visión holística, una construcción empírica y para eso fueron los índices que se inventaban y que nosotros copiamos a una velocidad extraordinaria. Él contaba como en Arabia Saudita, me parece, habían expulsado a una misión del PNUD, porque ese país resultaba con un IDH más bajo que el del de Sri Lanka. Por eso al mismo tiempo argumentaba que este es un enfoque crítico. Se está cuestionando el resultado de otros pensamientos que compiten con el desarrollo humano y finalmente, y ahí viene el triple salto mortal, pretende ser también un enfoque normativo, es decir, que reconstituye la noción de progreso, en un momento en el cual éste está en crisis.

Creo que esto tiene que ver justamente con la triangulación en esos tres conceptos. Ciertamente esto no es ajeno a la evolución y al pensamiento en el campo de las ciencias sociales, la economía, las ciencias políticas o la sociología. Ahí hay una tarea pendiente para el enfoque de desarrollo humano mundial y va más allá de esta visión de la economía política para saltar hacia otros espacios. A la vez esto supone fortalecer la visión económica del desarrollo humano.

Ahora, ¿cómo se han vinculado estas ideas del desarrollo en América Latina?, ¿cómo se vinculan éstas en la práctica? y ¿cuál es el balance que uno podría tener de esto? Esta es una buena ocasión para tratar de ensayar algunas hipótesis de respuesta para que podamos avanzar mejor. Ciertamente cualquier tipo de repetición mecánica nos limita en la producción de políticas públicas y la comprensión de nuestras realidades. El segundo nivel es el netamente latinoamericano y caribeño y desde luego el nivel nacional. Yo no me voy a meter tanto a este último, porque creo que es lo que estamos haciendo acá. Voy a plantear la pregunta de ¿cómo conjugar las particularidades y la experiencia analítica de la región y de nuestros países con este tipo de conceptos?

Creo que en América Latina ha habido una tradición histórica de vincular la idea de desarrollo con la de equidad y la de desarrollo. Pero también con la idea de actores que hacen el desarrollo y estos actores se construyen, como ha mencionado Pedro Güell con base en la intersubjetividad y la subjetividad social. Pero también es capacidad de acción política del actor, es decir, estos actores deben tratar de responder a la pregunta sobre ¿qué capacidad tienen de construir entre ellos opciones de libertad real?, ¿tienen posibilidad de hacer agencias para su propio desarrollo? y ¿cuánto reconstruyen esta opción colectiva racional?

Eso me recuerda mucho al maestro José Medina Echavarría, cuando decía que las condiciones sociológicas del desarrollo económico suponen coherencia en las acciones, austeridad institucional y una cultura de ecuanimidad.

Por otro lado, y esa es la particularidad del análisis, si existe alguna, del enfoque latinoamericano: ¿cómo estos actores transforman sus necesidades en acciones y proyectos de desarrollo? Asimismo, ¿qué capacidad tienen todos estos instrumentos conceptuales para dar respuestas a los fenómenos diferentes?, es decir, ¿cuál es la tensión entre lo normativo y la lectura particular de la realidad?

Generalmente, y esto es clásico en América Latina, no es habitual tener un informe que ponga más énfasis en la línea de las propuestas que en la de análisis. No sé cuán posible es hacer esto. Me imagino que no podían haberlo hecho en Guatemala si no tenían los cinco informes anteriores, pero de todas maneras, es algo importante sobre todo si se quiere incidir en el debate político (Ver INDH Guatemala 2003).

Para el equipo de Bolivia fue bastante complicado tratar de influir en una campaña electoral con proposiciones políticas (Ver INDH Bolivia 2002).

En todo caso, hay una tensión entre la lectura de la realidad y la propuesta, y me parece que esto es común a todo el enfoque del desarrollo humano.

Complejización de la sociedad

Me parece que aquí es necesario rescatar el concepto de complejización social que trabajamos con Norbert Lechner, donde se van redefiniendo a la vez tres velocidades. Una de ellas es la diferenciación funcional, que plantea los temas de inclusión y exclusión social. Creo que es importante también rescatar la noción de diferenciación social, asociada con la de diferenciación funcional, la de emergencia de la sociedad de riesgo y finalmente la de la crisis del actor. Nosotros hablamos de los actores y la verdad es que, por lo menos a escala nacional y global, éstos han perdido capacidades para incidir sobre las opciones de desarrollo. Si yo contrasto los resultados de concentración de poder a escala global con la capacidad de acción a escala nacional o local, lo único que existe es una brecha. Es importante dar cuenta de esta complejización en la diferenciación social, funcional y del policentrismo de nuestras sociedades.

A pesar de ello quiero terminar diciendo que el desarrollo humano apuesta por la capacidad de la sociedad, sus actores y sus personas, considerándolas como las fuerzas que pretenden articular este enfoque de democracia, productividad, sostenibilidad y en general expansión de oportunidades. Este enfoque está obligado a promover capacidades para que éstas, de acuerdo a sus valores y aspiraciones, puedan transformar libremente las agencias de desarrollo, lo que supone expandir las opciones colectivas para promover un desarrollo más aceptable.

En ese sentido, en términos normativos, retomo lo que argumenta Sen: “El desarrollo humano es la mejor y más eficiente elección social que puede tomar una sociedad, porque tiene por meta promocionar la calidad de la vida de la gente, en la medida que ésta conjuga libertad real para elegir los propios proyectos de vida y justa distribución y capacidades para lograrlo. El Desarrollo Humano combina la equidad con respecto a la diferencia y es más eficiente, porque optimiza las disposiciones subjetivas cuando los convierte en acuerdos que integran una mayor diversidad de aspiraciones”.

Un tema importante en los varios informes en América Latina es que para hacer sostenible la democracia en sociedades diversas, como las nuestras, configuradas por una fuerte heterogeneidad estructural, se necesita de compromisos y de manejo de conflictos en el marco de una cultura de la deliberación.

Finalmente estas ideas hacen referencia a la necesidad de potenciar a los actores con posibilidades de autodeterminación. Hablamos de actores con capacidad para movilizar diversidades en función del bien común, para lo cual se requiere de un compromiso. Resulta difícil pensar en la gestión de la crisis sin pactos. Precisamente por esto se enfatiza que un proceso de renovación de la política está en el corazón del desarrollo humano de América Latina. Un estilo de desarrollo que descanse en el poder constructivo de la política, parece ser la consigna en la región. En este sentido, el desarrollo humano sería la capacidad política de una sociedad para producirse y reproducirse a sí misma, justamente ahora, cuando la política parece perder fuerza.

 


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1- Ponencia presentada en el “Taller Alcanzando entre todos Excelencia e Impacto de los Informes Nacionales de Desarrollo Humano”, realizado en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Julio de 2003. Ver sobre esta actividad en Actividades Proyecto Regional
2- El autor es Coordinador general del equipo de Desarrollo Humano de Bolivia. Sociólogo de la Universidad de Chile; Doctorado en Sociología en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, Francia.