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Honduras:
La juventud a través del proceso ciudadano:
participación y desarrollo humano
José María González
Antes de profundizar en el tema central del artículo,
resulta necesario reconocer las complejidades
que acarrea el concepto de juventud, término
muy utilizado pero no por ello sencillo. De este
modo, aunque en la actualidad la juventud es una
etapa bien definida en la trayectoria vital, todavía
resulta un concepto esquivo y de compleja definición,
ya que contempla una gran heterogeneidad y en
él se entrecruzan gran variedad de enfoques
sociológicos, psicológicos, que
dificultan su definición. Además,
si a todo ello le añadimos los enfoques
adultocéntricos adoptados por los tomadores
de decisiones e incluso la academia, hace que
nos encontramos todavía, frente a un concepto
de difícil análisis y comprensión.
Al mismo tiempo,
prestando atención a la realidad estructural
que rodea a los jóvenes se puede observar,
como indican los autores Benedicto y Morán
, que en los últimos tiempos, las visiones
sobre cómo se es joven están sometidas
a transformaciones permanentes debido a la intensidad
de los cambios sociales, económicos y culturales
acarreados por la globalización.
De algún
modo, como afirma el profesor Castells , la actual
globalización conforma el marco virtual
del modelo capitalista desregulado y competitivo,
que supera las estructuras de los estados, pero
al mismo tiempo, articula los segmentos dinámicos
de las sociedades en todo el planeta, al tiempo
que se aleja y excluye a aquellos – como
es el caso de muchos jóvenes excluidos
- que no tienen otro valor que el de su propia
vida.
Inmersos en este
modelo de sociedad global basado en el riesgo,
cuando se abordan las relaciones entre la juventud
y el desarrollo, normalmente se insiste en exceso
en las necesidades de los jóvenes en el
terreno educativo, en el acceso a empleo, en los
problemas de emancipación familiar o en
cuestiones relacionales. Sin embargo, en pocas
ocasiones, se estudia en profundidad el amplio
espectro de temas relacionados con el acceso de
los jóvenes a la ciudadanía y de
los factores que determinan su integración
como miembros plenos de la comunidad.
Una vez reconocidas
estas salvedades, es innegable que la juventud
representa el presente y el futuro de cualquier
sociedad. Debido a su gran potencialidad de cambio,
están llamados a convertirse en actores
estratégicos del desarrollo de los países.
Por lo general, los jóvenes de nuestro
tiempo están mejor preparados que las generaciones
adultas para asumir los constantes cambios que
inciden en nuestras sociedades; cambios que resultan
claves para lograr avances sustantivos en materia
de desarrollo humano de cara a la nueva sociedad
de la información y la globalización.
De este
modo, el acceso de la juventud a la ciudadanía
es un gran reto para las sociedades democráticas
y al mismo tiempo, un elemento clave para el logro
de mejores niveles de desarrollo humano. La construcción
de la ciudadanía de los jóvenes
se debe abordar desde dos enfoques complementarios:
por un lado, el enfoque de ciudadanía formal,
fundamentado en los derechos y deberes que conforman
la ciudadanía social, civil y política;
y por otro lado, la idea de ciudadanía
como un proceso dinámico y activo, en el
que los jóvenes construyen su ciudadanía
paso a paso. En definitiva, la expansión
de la ciudadanía es en esencia un proceso,
en el que actúan el sentido de pertenecía
a una comunidad y la capacidad de intervenir e
implicarse en ella.
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