Gerencia para el Desarrollo Humano
Jorge
Méndez Rheineck, Coordinador de la Oficina
de Desarrollo Humano PNUD-Paraguay
Contexto
gerencial
¿Desde
la aparición del primer Informe Mundial
sobre Desarrollo Humano en el año 1990,
la teoría del desarrollo cobró un
renovado impulso con la emergencia del enfoque
del Desarrollo Humano, y las ciencias sociales,
sobre todo la economía, la sociología
y la política, tuvieron un campo neutral
y unificador en donde conciliar sus propósitos
y aunar sus esfuerzos.
El giro “copernicano”
o radical en la teoría del desarrollo trasladó
el eje de la atención desde el crecimiento
económico hacia la persona. La ética
rescató a la persona de su lugar secundario
en el escenario del desarrollo y lo ubicó
justo en su centro. A partir de entonces, no es
posible hablar de desarrollo sin hablar de la
persona y de valores como la equidad y la libertad,
valores que están intrínsecamente
relacionados con la realización de la persona.
En efecto, el
Desarrollo Humano como enfoque fue enriqueciéndose
gradualmente, desde el punto de vista teórico
y práctico, y nos llega como la expansión
de capacidades, opciones, oportunidades y logros
de las personas. Es decir, desde la concepción
de Amartya Sen, concebimos al Desarrollo Humano
como la ampliación de las libertades de
las personas; libertades para realizar sus sueños,
para vivir con dignidad, creatividad y productividad,
para vivir la vida que valoran.
Obviamente, al
ampliarse esta concepción del desarrollo
y tornarse más compleja en su significado,
su concreción, seguimiento y evaluación
se han dificultado. No obstante, esta ampliación
y complejidad son preferibles, sin lugar a dudas,
a la simplicidad, o más bien al “simplismo”
que implicaba medir el desarrollo sólo
a partir del crecimiento de la economía.
Esta concepción reduccionista del desarrollo,
únicamente como crecimiento económico,
no era la apropiada para abordar el desarrollo
de las personas en una amplia y fidedigna concepción
de la persona.
Desde 1990 los
temas abordados por los Informes Mundiales se
referían a aspectos conceptuales y teóricos
del paradigma, inicialmente y como era lógico
de suponer, para posteriormente avanzar en el
espectro de temas enfocados desde esta novel perspectiva
–novel desde el punto de vista de su irrupción
como paradigma emergente y no desde el punto de
vista de la novedad de sus contenidos o premisas
básicas-; temas que fueron y siguen siendo
los apropiados para las circunstancias y prioridades
en la agenda internacional.
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