Colombia
:
Informe de Desarrollo Humano para Bogotá:
¿Incidir en política o publicar
un libro?
María Victoria Duque
López 1
El último
año y medio de trabajo del equipo del Informe
de Desarrollo Humano para Bogotá ha estado
cruzado por la emoción que produce la constatación
“científica” del saber popular
de los ciudadanos comunes y el asombro constante
por la maravillosa complejidad que se teje en
cada uno de los temas urbanos más aún
cuando se miran con el prisma del desarrollo humano.
Contamos, por
ejemplo, con al menos el 95% de cobertura en servicios
básicos y educación gratuita. La
disminución de la mortalidad infantil y
la reducción contundente de muertes violentas,
igualan a países desarrollados. La participación
ciudadana y el sentimiento de pertenencia de los
casi siete millones de personas que vivimos en
la ciudad, es un factor de convivencia y seguridad
ya incuestionable. La posibilidad de generar diálogos
sustantivos sobre temas como género, calidad
de la participación, impuestos voluntarios,
entre otros, es un hecho trascendental para el
desarrollo humano de los y las ciudadanas de Bogotá.
Pero también
están aquellos temas complicadísimos
como el funcionamiento de la red hospitalaria,
el cobro de la plusvalía, los grandes negocios
de la ciudad, su competitividad, su área
metropolitana y los poderes fácticos o
la apropiación indebida de lo público
en manos de los privados. Y por supuesto, coexisten
factores de altísima preocupación,
convivimos con una pobreza que alcanza el 43.4%
y un índice de indigencia del 11.2%2
. Aún cuando la ciudad es más
segura que Sao Paulo, New York o el Cairo, los
ciudadanos tienen una altísima percepción
de intranquilidad. Es enorme la distancia y la
segregación entre ricos y pobres; indiscutiblemente
tenemos un trabajo por hacer en términos
del reconocimiento y el respeto por la diversidad
cultural, étnica y sexual; la sucesiva
falta de decisión política para
reformular el tema de la movilidad, nos pone de
frente a un gravísimo problema tanto en
lo que tiene que ver con la malla vial, como con
el sistema de transporte público. Asímismo
es altamente preocupante el surgimiento y consolidación
de mafias que manejan ciertos negocios3
y espacios de la ciudad. Éstos,
entre muchos otros problemas a resolver.
El ejercicio que
se está llevando a cabo no pretende responder
enciclopédicamente por todos los temas
de la ciudad. Sin embargo, se ocupa de todas aquellas
y solo aquellas variables que inciden, para bien
o para mal, en el desarrollo humano urbano,
que es el principal desarrollo conceptual del
Informe. Esto no implica que quienes redacten
el texto del Informe tendrán todas las
respuestas. Implica sí, que el proyecto
tiene un objetivo práctico, que es ayudar
a identificar qué puede hacer el Distrito
por el Desarrollo Humano de los bogotanos y qué
pueden hacer otros actores; y, también
implica, que tiene un foco temático o un
eje ordenador delimitado.
Conlleva una inmensa
gratificación participar del proceso del
IDH para Bogotá, por un lado,
por el firme compromiso con el uso y la difusión
del enfoque del desarrollo humano que han adoptado
los aliados estratégicos y actores externos
y por otro lado, por la inmensa baraja de oportunidades
concretas que se han abierto para involucrar a
un número cada vez más importante
de personas en el análisis y apropiación
del concepto y de su utilidad a la hora de pensar
el futuro de Bogotá y de Colombia.
El Informe tiene
una apuesta ética por la promoción
de la defensa de lo público, en beneficio
de los más excluidos, como la columna vertebral
de un modelo de ciudad donde quepamos todos y
todas, además de plantear a cara descubierta
que el medio más idóneo para conseguirlo
es el desarrollo humano. Pero también tiene
una competencia política en tanto busca
incidir en la formulación e implementación
de políticas.
El proceso de
elaboración del Informe de Desarrollo Humano
para Bogotá se ha convertido en un punto
de encuentro entre la sociedad, el Estado, los
funcionarios públicos, los lideres comunitarios,
los jóvenes lideres políticos, los
concejales, los expertos “bogotanólogos”,
la comunidad internacional, las organizaciones
de mujeres y las poblaciones específicas,
entre otros, para trabajar con certezas y esperanza
en la construcción democrática
de un modelo de ciudad incluyente y capaz de acoger
a sus ciudadanos, removiendo todos los obstáculos
que les impidan acceder al desarrollo humano.
Partiendo de este
balance positivo y esta sinergia esperanzadora,
Bogotá tiene el desafío de identificar
estratégicamente sus tareas pendientes,
sus riesgos y oportunidades y el proceso del IDH
para Bogotá tiene el reto de convertirse
en ese instrumento estratégico que por
la relevancia ética y política de
sus recomendaciones y por la legitimidad que le
da la calificada y amplia participación
ciudadana, facilite esa reflexión sustantiva.
En este proceso
de diálogo público sobre el desarrollo
humano de la capital de Colombia y las estrategias
que lo sostienen y lo sostendrán, se descubre
una certeza política importante: Bogotá
es la buena noticia de Colombia. En Bogotá
esta el país moderno, democrático,
el país que ejerce una ciudadanía
cargada de derechos y repleta de deberes. En Bogotá
está el agua potable para el 95% de los
ciudadanos y el derecho a la educación
básica gratuita para el 98.8% de sus niños.
En Bogotá se realizan foros nacionales
e internacionales en los cuales los temas centrales
se refieren a discusiones tan postmodernas –
si tenemos en cuenta la realidad de la región
- como por ejemplo, cómo los ciudadanos
organizados pueden participar en construcción
de las normas que regulen el uso del suelo o para
qué y con qué criterios usamos el
impuesto de la plusvalía. Bogotá
tiene una altísima probabilidad de alcanzar
en 2015 los Objetivos del Desarrollo del Milenio
y así cumplirle al país y al mundo
pero sobre todo a sus conciudadanos. Y todo ello
es posible, en parte, porque Bogotá ha
elegido alcaldes que gobiernan de frente a lo
público y, a diferencia de la mayoría
de esa “Otra Colombia”, las mafias
no pudieron permear gravemente la ciudad. Entonces,
esa certeza política importante nos lleva
a una tensión ética para los futuros
líderes y gobernantes de la ciudad, que
podría plantearse de la siguiente manera:
O Bogotá jalona a Colombia o Colombia hunde
a Bogotá.
El Informe será
presentado a la ciudad en un momento de indiscutible
relevancia política como lo es la elección
de un nuevo alcalde y la respectiva formulación
del Plan de Desarrollo para la ciudad. Con el
apoyo constante de la Representación, el
equipo coordinador del proceso no ha ahorrado
esfuerzos por involucrar democráticamente
a la mayor parte de los candidatos en las discusiones
propias del proceso.
Ahora el reto
más importante es primordialmente para
el PNUD, pero también para el Distrito,
el gobierno nacional, la academia, el sector privado,
los funcionarios públicos, los medios de
comunicación, las organizaciones de mujeres,
la comunidad internacional, los partidos políticos,
los gremios, los ciudadanos interesados, las comunidades
específicas, el Concejo de la ciudad y
la más amplia sociedad civil.
Dependiendo del
liderazgo que ejerzan estos actores en el seguimiento
y la implementación de sus recomendaciones,
el Informe podrá ser una bella pieza de
colección en un anaquel de una biblioteca
o, la carta de navegación que dará
claves para que el desarrollo de Bogotá
sea por la gente, con la gente y para la gente.
Acceda a
la web del Informe http://www.idhbogota.pnud.org.co
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1.- Gerente del Informe de Desarrollo
Humano para Bogotá del Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo
2.- Pobreza y distribución del ingreso
en Bogotá, Bogotá Cómo Vamos
y Programa Nacional de Desarrollo Humano.
Primera edición, Bogotá, diciembre
de 2005.
3.- Negocios ilícitos pero también
manejan negocios lícitos como la prostitución
o los San Andresitos
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