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Teoría de la Acción y Desarrollo Humano: posibilidades para una renovación conceptual1
Stefano Palestini Céspedes2

El artículo plantea la necesidad de fortalecer el diálogo del enfoque de Desarrollo Humano con la teoría sociológica, específicamente con la Teoría de la Acción, con el fin de enriquecer el potencial analítico y propositivo del enfoque. Primero se hace una breve descripción de los principales tópicos de la Teoría de la Acción para luego realizar una reconstrucción de las trazas teóricas presentes en el enfoque de Desarrollo Humano a través del análisis de contenido de una muestra de Informes Mundiales sobre Desarrollo Humano e Informes sobre Desarrollo Humano en Chile. El análisis muestra una presencia mayor de elementos de Teoría de la Acción en los Informes Chilenos que en los Mundiales. Los Informes Mundiales exhiben un mayor apego al concepto de acción implícito en la definición de Desarrollo Humano, concepto que se caracteriza por adscribir a un modelo de racionalidad teleológica, a una perspectiva individualista y a una débil reflexión sobre la relación entre sociedad e individuo, lo que dificulta el diálogo con la Teoría Sociológica de la Acción.

Introducción

El enfoque del Desarrollo Humano fue el resultado exitoso de una serie de debates, durante la década de los 80’, en el seno de los organismos de las Naciones Unidas y las agencias multilaterales, en torno a las insuficiencias de una estrategia de desarrollo centrada en la expansión del crecimiento económico. El propósito último de esos debates era concebir una aproximación al desarrollo “que cubriera todos los aspectos del desarrollo humano, para todas las personas, en países en desarrollo así como en países de altos ingresos, ahora y en el futuro” (Streeten 2003: 76) y que situara la producción de bienes como una capacidad más, entre muchas otras, de los seres humanos.

El enfoque del Desarrollo Humano puede considerarse exitoso en la medida en que consiguió traducir dicha pretensión en un concepto, y, en seguida, logró posicionar dicho concepto en la agenda internacional como una alternativa al enfoque predominante en las Instituciones de Bretton Woods. Ambos objetivos se han conseguido gracias al que, desde 1990, constituye su principal producto: los Informes sobre Desarrollo Humano Mundiales, Regionales y Nacionales. El enfoque no sólo se ha posicionado a nivel de los Organismos Internacionales, sino que también lo ha hecho en las elites nacionales tanto políticas como intelectuales, como lo mostrara un reciente estudio para el caso chileno (UAH 2006).

Sin embargo, el alto grado de posicionamiento que ha alcanzado el enfoque y el concepto, no ha ido de la mano de un enriquecimiento teórico que repercuta en una mayor capacidad analítica y propositiva, aspectos esenciales de toda Teoría del Desarrollo. Los propios impulsores del enfoque reconocen la ambigüedad y poca sistematicidad en el uso del concepto de Desarrollo Humano. Entre los factores que repercuten en su carácter difuso, se menciona el “efecto seductor” que provoca el concepto y su máxima de colocar al ser humano al centro, que es usado libremente como etiqueta de políticas públicas vagamente enfocadas en el “ser humano”; otro factor –y quizá consecuencia de la debilidad conceptual- es la confusión con otros enfoques como la estrategia del Capital Humano y de la Inversión en Recursos Humanos; finalmente, se aduce la adopción por parte del PNUD de un sistema de organización descentralizado que ha favorecido una amplia gama de aproximaciones y definiciones nacionales y regionales de Desarrollo Humano (Jolly 2003: 83). A estos factores habría que agregar la reticencia de los propios impulsores del enfoque de convertir al Desarrollo Humano en una teoría y adoptar un lenguaje académico que dificulte la “fuerza de penetración” de los Informes –su principal producto- en una audiencia amplia (Kaul 2003: 67).



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1.- La motivación de este artículo nace de las conversaciones sostenidas entre el autor y el equipo de Desarrollo Humano en Chile. El autor agradece los comentarios y sugerencias de Raimundo Frei y Pedro Güell. El resultado final es exclusiva responsabilidad del autor.
2.- Licenciado en Sociología, Universidad Alberto Hurtado.

 

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