El informe salvadoreño
se publica cada dos años a solicitud
del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD) y el Consejo Nacional para el Desarrollo
Sostenible (CNDS). Informes de igual na-turaleza
se publican en otros 134 países del mundo.
La sede del PNUD en Nueva York publica anual-mente
el informe mundial. Pues bien, hace dos años
apareció el Informe sobre desarrollo
Humano. El Salvador 2005. Una mirada al nuevo
nosotros. El impacto de las migraciones. Nuestra
revista se hizo eco del mismo en una recensión
publicada en el número 243, año,
2006. Llamamos la atención sobre la profundidad
y la actualidad de aquel documento; como vamos
a ver, este que le sigue nos merece un juicio
igualmente elogioso. Ha recibido el apoyo financiero
de la cooperación española (AECID),
luxemburguesa y alemana (GTZ).
Este nuevo informe, que leemos
en El Salvador justo al momento de salir publicado,
en julio de 2008, se enmarca en la tradición
de informes nacionales del PNUD, es de alguna
manera continuación de aquel, y se dedica,
como bien indica su título, al tema del
empleo en El Salvador. En esta ocasión
tenemos la satisfacción de poder repetir
nuestra valoración sumamente positiva.
Ha sido elaborado por un equipo multidisciplinario
coordinado, al igual que en el caso anterior,
por William Pleitez, un muy reputado economista
salvadoreño. Como suele ocurrir en muchos
países en desarrollo, la apari-ción
de este informe agita el escenario político
local. “Empleo será el gran tema
de la campaña 2009”, titula un
periódico. El FMLN, partido opositor
de izquierda, con posibilidades claras de ganar
las próximas elecciones, mira con mucha
simpatía la propuesta de pacto social
a la que nos referire-mos más adelante.
ARENA, el partido de la derecha instalado en
el poder desconfía. En cualquier caso,
las aguas se mueven…
La obra comprende 9 capítulos,
muy bien resumidos en el recuadro de las pp.
6-7. El primero, titula-do “El trabajo
en la vida de sus protagonistas” consiste
en un recorrido, como en un original caleidos-copio,
de la peripecia personal y laboral de 14 trabajadores
salvadoreños. Reúne fotografías
e histo-rias de sus vidas cotidianas, vinculadas
a diferentes ocupaciones, en distintos lugares
del país. Este capítulo coloca
el Informe en la perspectiva de los sujetos
principales del desarrollo humano, fre-cuentemente
olvidados. Se trata –se dice- de historias
“debidas”, es decir, historias que
son parte de la deuda permanente de los análisis
técnicos con los protagonistas de este
trabajo. Es, sin duda, una manera muy humana
y bella de abordar la cuestión.
A continuación, en el
capítulo 2, que lleva por título
“Trabajo decente. Apuesta imprescindible
para el desarrollo humano”, usando como
hilo conductor ese concepto de “trabajo
decente” consiste en un diagnóstico
del empleo, subempleo, empleo formal e informal
etc. en El Salvador. Constata la esca-sez de
empleos decentes, además de que mide,
retrata y contrasta la realidad del subempleo
como forma generalizada de inserción
laboral de los salvadoreños, que los
deja sin ingresos suficientes para llevar una
vida digna y sin protección social en
caso de enfermedad y vejez.
Viene luego un capítulo
3 titulado “Salvadoreños trabajadores.
Imaginarios sociales y el mundo del trabajo”,
que recorre la historia del problema desde el
siglo XIX hasta nuestros días por grandes
eta-pas, haciendo una revisión de las
representaciones sociales que se han creado
en torno a los trabaja-dores, su condición,
sus deberes y derechos, en los pasados 185 años.
Uno de los más difundidos y respetados
ha sido, y es, el de los salvadoreños
trabajadores. Concluye con un epílogo
que, significa-tivamente, reza así: “La
riqueza de una nación está en
su gente”.
El capítulo 4 se dedica a analizar las
“Percepciones y expectativas desde el
mundo del trabajo” a par-tir de una encuesta
realizada para este Informe. Asimismo, recoge
los significados que dichos actores atribuyen
al trabajo, sus percepciones y expectativas
sobre el país como espacio de oportunidades
y, finalmente, su disposición a dialogar
y pactar para impulsar el pleno empleo como
objetivo nacional.
El capítulo 5 se ocupa
de “Crecimiento económico y empleo.
Hacia una economía con metas huma-nas”.
En él se pregunta cómo podría
El Salvador alcanzar un crecimiento económico
sostenido con empleo, eficiencia laboral y desarrollo
humano. Para ello analiza el comportamiento
de la economía salvadoreña en
las últimas dos décadas, deteniéndose
en los éxitos iniciales de las reformas
empren-didas a partir de 1989. Asimismo sugiere
cambios en las políticas macroeconómicas
y sectoriales a partir de la construcción
de escenarios hipotéticos favorables.
Muy interesante es el capítulo
6 (“El empleo en clave territorial”)
que realiza un diagnóstico, que nos parece
novedoso, del empleo y el desarrollo humano
por regiones dentro de El Salvador. Muestra
la necesidad de distribuir de manera equitativa
las oportunidades laborales y de desarrollo
humano en las diferentes localidades que configuran
el país. A partir de un análisis
descriptivo del territorio na-cional, dividido
en cinco grandes regiones, se ponen en evidencia
las disparidades entre la Región Metropolitana
y las regiones periféricas. También
se recomiendan estrategias de desarrollo territo-rial
con acento en la generación de empleos
y el aprovechamiento de recursos propios.
“Protegerse de los riesgos
de vivir y trabajar”, capítulo
7, constituye un análisis de la organización
y de las debilidades de la seguridad social,
especialmente de los sistemas de pensiones y
de salud que, en el país, operan con
aportes de los patronos y de los empleados.
Sostiene la necesidad de cambiar los mecanismos
de financiamiento de dichos sistemas a fin de
ampliar su cobertura y volverlos más
equitativos.
Sigue un capítulo 8 titulado
“Mujeres y hombres en el mundo del trabajo:
la persistencia de la des-igualdad” que
analiza en profundidad la dimensión del
género en el mercado laboral (“Queremos
empleo, trabajo nos sobra”, reza el slogan
significativo que abre este apartado). Pone
en perspectiva la inserción laboral de
hombres y mujeres que, si bien ha avanzado hacia
la equidad, sigue resultando desfavorable para
la población femenina. Se detiene en
dos esferas de trabajo ligadas al hogar y al-tamente
“feminizadas”: el trabajo doméstico
no remunerado y el servicio doméstico
pagado.
Por último, el capítulo
9 estudia la relación entre “Educación
y empleo juvenil para una sociedad más
segura y cohesionada”. A partir de un
diagnóstico de la archiconocida situación
de inseguridad del país, argumenta que
la falta de oportunidades laborales entre los
jóvenes –junto a la exclusión
edu-cativa y la disfuncionalidad de la familia–
es factor de fragmentación social que
socava las bases de la gobernabilidad.
Cada capítulo se abre
con una frase o slogan expresivo sobre el tema
a tratar. Encontrará citados el lector
a Peter Drucker y al Papa Juan Pablo II, a Juan
Somavía junto a Albert Einstein. En todos
los casos se trata de citas sugerentes.
Dada la claridad con el documento
resume sus hallazgos en la sinopsis (pp. 1-23)
nos permitimos reproducirlos:
1. El subempleo, y no el desempleo, es el principal
problema del mercado laboral salvadore-ño.
2. Existe un desencuentro en racionalidades
de trabajadores y empleadores: los unos quieren
que se les pague según el salario de
reserva (mínimo salario por el cual alguien
está dispues-to a trabajar) los otros
pagan salarios de mercado.
3. Educación y generación de oportunidades
de trabajo decente deben ir de la mano para
elevar la calidad de vida.
4. La representación de los salvadoreños
como personas laboriosas debe inspirar a El
Salva-dor a colocar el pleno empleo en el centro
de sus políticas públicas. (Curiosamente,
en este apartado, se aportan unas estadísticas
que demuestran que de 16 instituciones y actores
co-lectivos valorados en una encuesta de la
UCA, los tres últimos eran: sindicatos,
empresarios y partidos políticos; significativamente
la Iglesia católica es la institución
más valorada (45,7%) (p. 118). Volveremos
sobre ello.
5. Empresarios y trabajadores deben convertirse
en actores creíbles y representativos
para impulsar un compromiso nacional a favor
del pleno empleo
6. La falta de trabajo decente, en particular
entre la población joven, deteriora la
cohesión social y socava las bases de
la gobernabilidad democrática
7. En un país con alta proporción
de subempleados, la protección social
de los trabajadores en caso de enfermedad y
de vejez no puede limitarse a los empleados
del sector formal
8. Las mujeres trabajan más horas diarias
que los hombres y son discriminadas para aspirar
a ciertos empleos, en los salarios percibidos
y en el acceso a protección social
9. Hace falta una estrategia que distribuya
las oportunidades de empleo en todo el territorio
nacional a fin de lograr mayor bienestar para
todos los salvadoreños
10. El pleno empleo, y trabajo decente, debe
ser la máxima prioridad de las políticas
públicas y los objetivos socioeconómicos
Sumamente interesante es el
texto final que sigue, no sabemos por qué
fuera de la numeración por capítulos,
titulado “Elementos para un Pacto Nacional
de Empleo y Cohesión Social basado en
el enfoque de desarrollo humano”; con
referencias a otras experiencias (se menciona
en detalle la de Irlanda y más genéricamente
la de España) se defiende, creemos que
muy acertadamente, la necesi-dad de un pacto
social. Se apremia al país a tomar acuerdos
sociales que propicien una estrategia de desarrollo
humano cuyo horizonte principal sea la universalización
del trabajo decente, elemento clave de la cohesión
social. Se presenta una serie de metas económicas
y sociales para el año 2021, así
como algunos lineamientos básicos que
deberían considerarse en el Pacto propuesto.
Los componentes básicos
de la agenda de dicho pacto –aplicables
por cierto perfectamente a mu-chos otros países-
son los siguientes:
1. Renovar la confianza nacional
e institucionalizar la búsqueda de consensos.
2. Una macroeconomía al servicio del
empleo y el crecimiento (hay distintas políticas
ma-croeconómicas…). Incluye:
a. Un fondo de apoyo a la competitividad.
b. Reorientación de la política
de subsidios al consumo de productos importados.
c. Instauración de un sistema de ahorro
obligatorio de capitalización individual
y de admi-nistración pública.
d. Suscribir un acuerdo de responsabilidad fiscal.
Es este un elemento absolutamente esen-cial.
3. Compromiso con el conocimiento conjugando
educación, capacitación y empleo.
a. Incremento del gasto público en educación.
b. Elevar los recursos para capacitación.
c. Dominio de una segunda lengua (el inglés,
obviamente).
d. Redefinición del año escolar,
homogeneizándolo con el de EEUU con la
vista puesta en los hijos de emigrantes.
e. Creación de un Fondo de investigación
y desarrollo.
4. Apuestas estratégicas:
a. Restablecimiento del Sistema Nacional de
Planificación.
b. Realizar análisis comparativos con
otros países que han tenido políticas
exitosas en la ge-neración de empleo
decente.
5. Reconocimiento del trabajo reproductivo como
sustento del funcionamiento de la socie-dad
y reducción de brechas de género.
a. Medición sistemática del aporte
de la economía doméstica.
b. Reducción del déficit de servicios
sociales para grupos poblacionales que necesitan
cui-dado.
c. Reformar el sistema de seguridad social.
6. Programas de empleo para jóvenes urbanos.
7. “Emprendedurismo” (sic) y conexión
de las medianas y pequeñas empresas con
el merca-do
a. Suscribir el Programa de Desarrollo de Proveedores.
b. Régimen diferenciado para los trabajadores
por cuenta propia.
c. Desarrollar un programa de incubadoras de
empresas,
El Apéndice hace una
lectura preliminar de las nuevas claves para
entender a El Salvador a partir de los datos
del Censo 2007, de enorme importancia estadística
ya que el anterior tuvo lugar tan atrás
como en 1992. Los resultados, todavía
preliminares, demuestran que la población
real del país es menor que la estimada
en casi 1 millón de personas –a
causa de la emigración- y que, en consecuen-cia,
algunos indicadores (comenzando por el PIB per
capita) están minusvalorados.
Resumiendo, el libro parte
de una constatación que compartimos todos
los que conocemos este su-frido y pequeño
país: los salvadoreños –allá
donde se encuentren- son laboriosos y creativos
y se autoestiman como tales. Sin embargo “falta
el trabajo para uno de los pueblos más
trabajadores del mundo”. Además,
como no podía ser menos, el trasfondo
conceptual de todo el análisis es el
concep-to de Desarrollo Humano tradicional en
los Informe mundiales del PNUD basados en la
filosofía de Amartya Sen. Subrayamos
además la buena calidad general del estilo
literario del documento, cosa no frecuente en
este tipo de informes.
En relación a la propuesta
tan atinada y razonable de Pacto Social, la
pregunta que nos inquieta es la siguiente: ¿cómo
soñar con un pacto entre las tres instituciones
(partidos políticos, empresarios, sindicatos)
peor valoradas por la opinión pública
salvadoreña? Estamos ante un círculo
vicioso cuya ruptura tendría para este
país un carácter estratégico:
¿sería quizás el pacto
una forma de recuperar la credibilidad? Pero,
¿es ello posible con ARENA en el poder?
Y en el caso de triunfo electoral del FMLN en
2009 ¿se prestarán los empresarios
a negociar? ¿Sería disparatado
soñar con alguna posibi-lidad de mediación
por parte de la Iglesia católica?
El libro incluye una excelente
sinopsis (pp. 1-23) que sintetiza los hallazgos
más importantes del libro y que nos ha
servido de base para redactar este apretado
resumen. También el lector encontrará
la serie de los habituales indicadores de desarrollo
humano de PNUD para El Salvador y sus diferentes
regiones, en el correspondiente anexo metodológico.
Asimismo, como es habitual en los informes del
PNUD, hay numerosos recuadros, breves resúmenes
marginales y cuadros y gráficos que hacen
su-mamente variada la presentación y
aligeran el trabajo de lectura.
Para terminar, no sabemos qué destacar
más: si lo actualizado del aparato conceptual
que sirve de fondo al informe, la utilización
de las mejores y más recientes bases
de datos, la elegancia del estilo, el convencimiento
de las potencialidades de los salvadoreños,
la confianza en su laboriosidad, o la pasión
por la defensa de un paradigma de sociedad más
justo para este pequeño país.
Sin duda, un excelente y apasionante trabajo.
Indispensable.
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