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El Salvador
Recensión al Informe sobre Desarrollo Humano. El Salvador 2007-2008
Por José Juan Romero, Doctor en Economía Agrícola y profesor de ETEA en España

El informe salvadoreño se publica cada dos años a solicitud del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Consejo Nacional para el Desarrollo Sostenible (CNDS). Informes de igual na-turaleza se publican en otros 134 países del mundo. La sede del PNUD en Nueva York publica anual-mente el informe mundial. Pues bien, hace dos años apareció el Informe sobre desarrollo Humano. El Salvador 2005. Una mirada al nuevo nosotros. El impacto de las migraciones. Nuestra revista se hizo eco del mismo en una recensión publicada en el número 243, año, 2006. Llamamos la atención sobre la profundidad y la actualidad de aquel documento; como vamos a ver, este que le sigue nos merece un juicio igualmente elogioso. Ha recibido el apoyo financiero de la cooperación española (AECID), luxemburguesa y alemana (GTZ).

Este nuevo informe, que leemos en El Salvador justo al momento de salir publicado, en julio de 2008, se enmarca en la tradición de informes nacionales del PNUD, es de alguna manera continuación de aquel, y se dedica, como bien indica su título, al tema del empleo en El Salvador. En esta ocasión tenemos la satisfacción de poder repetir nuestra valoración sumamente positiva. Ha sido elaborado por un equipo multidisciplinario coordinado, al igual que en el caso anterior, por William Pleitez, un muy reputado economista salvadoreño. Como suele ocurrir en muchos países en desarrollo, la apari-ción de este informe agita el escenario político local. “Empleo será el gran tema de la campaña 2009”, titula un periódico. El FMLN, partido opositor de izquierda, con posibilidades claras de ganar las próximas elecciones, mira con mucha simpatía la propuesta de pacto social a la que nos referire-mos más adelante. ARENA, el partido de la derecha instalado en el poder desconfía. En cualquier caso, las aguas se mueven…

La obra comprende 9 capítulos, muy bien resumidos en el recuadro de las pp. 6-7. El primero, titula-do “El trabajo en la vida de sus protagonistas” consiste en un recorrido, como en un original caleidos-copio, de la peripecia personal y laboral de 14 trabajadores salvadoreños. Reúne fotografías e histo-rias de sus vidas cotidianas, vinculadas a diferentes ocupaciones, en distintos lugares del país. Este capítulo coloca el Informe en la perspectiva de los sujetos principales del desarrollo humano, fre-cuentemente olvidados. Se trata –se dice- de historias “debidas”, es decir, historias que son parte de la deuda permanente de los análisis técnicos con los protagonistas de este trabajo. Es, sin duda, una manera muy humana y bella de abordar la cuestión.

A continuación, en el capítulo 2, que lleva por título “Trabajo decente. Apuesta imprescindible para el desarrollo humano”, usando como hilo conductor ese concepto de “trabajo decente” consiste en un diagnóstico del empleo, subempleo, empleo formal e informal etc. en El Salvador. Constata la esca-sez de empleos decentes, además de que mide, retrata y contrasta la realidad del subempleo como forma generalizada de inserción laboral de los salvadoreños, que los deja sin ingresos suficientes para llevar una vida digna y sin protección social en caso de enfermedad y vejez.

Viene luego un capítulo 3 titulado “Salvadoreños trabajadores. Imaginarios sociales y el mundo del trabajo”, que recorre la historia del problema desde el siglo XIX hasta nuestros días por grandes eta-pas, haciendo una revisión de las representaciones sociales que se han creado en torno a los trabaja-dores, su condición, sus deberes y derechos, en los pasados 185 años. Uno de los más difundidos y respetados ha sido, y es, el de los salvadoreños trabajadores. Concluye con un epílogo que, significa-tivamente, reza así: “La riqueza de una nación está en su gente”.
El capítulo 4 se dedica a analizar las “Percepciones y expectativas desde el mundo del trabajo” a par-tir de una encuesta realizada para este Informe. Asimismo, recoge los significados que dichos actores atribuyen al trabajo, sus percepciones y expectativas sobre el país como espacio de oportunidades y, finalmente, su disposición a dialogar y pactar para impulsar el pleno empleo como objetivo nacional.

El capítulo 5 se ocupa de “Crecimiento económico y empleo. Hacia una economía con metas huma-nas”. En él se pregunta cómo podría El Salvador alcanzar un crecimiento económico sostenido con empleo, eficiencia laboral y desarrollo humano. Para ello analiza el comportamiento de la economía salvadoreña en las últimas dos décadas, deteniéndose en los éxitos iniciales de las reformas empren-didas a partir de 1989. Asimismo sugiere cambios en las políticas macroeconómicas y sectoriales a partir de la construcción de escenarios hipotéticos favorables.

Muy interesante es el capítulo 6 (“El empleo en clave territorial”) que realiza un diagnóstico, que nos parece novedoso, del empleo y el desarrollo humano por regiones dentro de El Salvador. Muestra la necesidad de distribuir de manera equitativa las oportunidades laborales y de desarrollo humano en las diferentes localidades que configuran el país. A partir de un análisis descriptivo del territorio na-cional, dividido en cinco grandes regiones, se ponen en evidencia las disparidades entre la Región Metropolitana y las regiones periféricas. También se recomiendan estrategias de desarrollo territo-rial con acento en la generación de empleos y el aprovechamiento de recursos propios.

“Protegerse de los riesgos de vivir y trabajar”, capítulo 7, constituye un análisis de la organización y de las debilidades de la seguridad social, especialmente de los sistemas de pensiones y de salud que, en el país, operan con aportes de los patronos y de los empleados. Sostiene la necesidad de cambiar los mecanismos de financiamiento de dichos sistemas a fin de ampliar su cobertura y volverlos más equitativos.

Sigue un capítulo 8 titulado “Mujeres y hombres en el mundo del trabajo: la persistencia de la des-igualdad” que analiza en profundidad la dimensión del género en el mercado laboral (“Queremos empleo, trabajo nos sobra”, reza el slogan significativo que abre este apartado). Pone en perspectiva la inserción laboral de hombres y mujeres que, si bien ha avanzado hacia la equidad, sigue resultando desfavorable para la población femenina. Se detiene en dos esferas de trabajo ligadas al hogar y al-tamente “feminizadas”: el trabajo doméstico no remunerado y el servicio doméstico pagado.

Por último, el capítulo 9 estudia la relación entre “Educación y empleo juvenil para una sociedad más segura y cohesionada”. A partir de un diagnóstico de la archiconocida situación de inseguridad del país, argumenta que la falta de oportunidades laborales entre los jóvenes –junto a la exclusión edu-cativa y la disfuncionalidad de la familia– es factor de fragmentación social que socava las bases de la gobernabilidad.

Cada capítulo se abre con una frase o slogan expresivo sobre el tema a tratar. Encontrará citados el lector a Peter Drucker y al Papa Juan Pablo II, a Juan Somavía junto a Albert Einstein. En todos los casos se trata de citas sugerentes.

Dada la claridad con el documento resume sus hallazgos en la sinopsis (pp. 1-23) nos permitimos reproducirlos:
1. El subempleo, y no el desempleo, es el principal problema del mercado laboral salvadore-ño.
2. Existe un desencuentro en racionalidades de trabajadores y empleadores: los unos quieren que se les pague según el salario de reserva (mínimo salario por el cual alguien está dispues-to a trabajar) los otros pagan salarios de mercado.
3. Educación y generación de oportunidades de trabajo decente deben ir de la mano para elevar la calidad de vida.
4. La representación de los salvadoreños como personas laboriosas debe inspirar a El Salva-dor a colocar el pleno empleo en el centro de sus políticas públicas. (Curiosamente, en este apartado, se aportan unas estadísticas que demuestran que de 16 instituciones y actores co-lectivos valorados en una encuesta de la UCA, los tres últimos eran: sindicatos, empresarios y partidos políticos; significativamente la Iglesia católica es la institución más valorada (45,7%) (p. 118). Volveremos sobre ello.
5. Empresarios y trabajadores deben convertirse en actores creíbles y representativos para impulsar un compromiso nacional a favor del pleno empleo
6. La falta de trabajo decente, en particular entre la población joven, deteriora la cohesión social y socava las bases de la gobernabilidad democrática
7. En un país con alta proporción de subempleados, la protección social de los trabajadores en caso de enfermedad y de vejez no puede limitarse a los empleados del sector formal
8. Las mujeres trabajan más horas diarias que los hombres y son discriminadas para aspirar a ciertos empleos, en los salarios percibidos y en el acceso a protección social
9. Hace falta una estrategia que distribuya las oportunidades de empleo en todo el territorio nacional a fin de lograr mayor bienestar para todos los salvadoreños
10. El pleno empleo, y trabajo decente, debe ser la máxima prioridad de las políticas públicas y los objetivos socioeconómicos

Sumamente interesante es el texto final que sigue, no sabemos por qué fuera de la numeración por capítulos, titulado “Elementos para un Pacto Nacional de Empleo y Cohesión Social basado en el enfoque de desarrollo humano”; con referencias a otras experiencias (se menciona en detalle la de Irlanda y más genéricamente la de España) se defiende, creemos que muy acertadamente, la necesi-dad de un pacto social. Se apremia al país a tomar acuerdos sociales que propicien una estrategia de desarrollo humano cuyo horizonte principal sea la universalización del trabajo decente, elemento clave de la cohesión social. Se presenta una serie de metas económicas y sociales para el año 2021, así como algunos lineamientos básicos que deberían considerarse en el Pacto propuesto.

Los componentes básicos de la agenda de dicho pacto –aplicables por cierto perfectamente a mu-chos otros países- son los siguientes:

1. Renovar la confianza nacional e institucionalizar la búsqueda de consensos.
2. Una macroeconomía al servicio del empleo y el crecimiento (hay distintas políticas ma-croeconómicas…). Incluye:
a. Un fondo de apoyo a la competitividad.
b. Reorientación de la política de subsidios al consumo de productos importados.
c. Instauración de un sistema de ahorro obligatorio de capitalización individual y de admi-nistración pública.
d. Suscribir un acuerdo de responsabilidad fiscal. Es este un elemento absolutamente esen-cial.
3. Compromiso con el conocimiento conjugando educación, capacitación y empleo.
a. Incremento del gasto público en educación.
b. Elevar los recursos para capacitación.
c. Dominio de una segunda lengua (el inglés, obviamente).
d. Redefinición del año escolar, homogeneizándolo con el de EEUU con la vista puesta en los hijos de emigrantes.
e. Creación de un Fondo de investigación y desarrollo.
4. Apuestas estratégicas:
a. Restablecimiento del Sistema Nacional de Planificación.
b. Realizar análisis comparativos con otros países que han tenido políticas exitosas en la ge-neración de empleo decente.
5. Reconocimiento del trabajo reproductivo como sustento del funcionamiento de la socie-dad y reducción de brechas de género.
a. Medición sistemática del aporte de la economía doméstica.
b. Reducción del déficit de servicios sociales para grupos poblacionales que necesitan cui-dado.
c. Reformar el sistema de seguridad social.
6. Programas de empleo para jóvenes urbanos.
7. “Emprendedurismo” (sic) y conexión de las medianas y pequeñas empresas con el merca-do
a. Suscribir el Programa de Desarrollo de Proveedores.
b. Régimen diferenciado para los trabajadores por cuenta propia.
c. Desarrollar un programa de incubadoras de empresas,

El Apéndice hace una lectura preliminar de las nuevas claves para entender a El Salvador a partir de los datos del Censo 2007, de enorme importancia estadística ya que el anterior tuvo lugar tan atrás como en 1992. Los resultados, todavía preliminares, demuestran que la población real del país es menor que la estimada en casi 1 millón de personas –a causa de la emigración- y que, en consecuen-cia, algunos indicadores (comenzando por el PIB per capita) están minusvalorados.

Resumiendo, el libro parte de una constatación que compartimos todos los que conocemos este su-frido y pequeño país: los salvadoreños –allá donde se encuentren- son laboriosos y creativos y se autoestiman como tales. Sin embargo “falta el trabajo para uno de los pueblos más trabajadores del mundo”. Además, como no podía ser menos, el trasfondo conceptual de todo el análisis es el concep-to de Desarrollo Humano tradicional en los Informe mundiales del PNUD basados en la filosofía de Amartya Sen. Subrayamos además la buena calidad general del estilo literario del documento, cosa no frecuente en este tipo de informes.

En relación a la propuesta tan atinada y razonable de Pacto Social, la pregunta que nos inquieta es la siguiente: ¿cómo soñar con un pacto entre las tres instituciones (partidos políticos, empresarios, sindicatos) peor valoradas por la opinión pública salvadoreña? Estamos ante un círculo vicioso cuya ruptura tendría para este país un carácter estratégico: ¿sería quizás el pacto una forma de recuperar la credibilidad? Pero, ¿es ello posible con ARENA en el poder? Y en el caso de triunfo electoral del FMLN en 2009 ¿se prestarán los empresarios a negociar? ¿Sería disparatado soñar con alguna posibi-lidad de mediación por parte de la Iglesia católica?

El libro incluye una excelente sinopsis (pp. 1-23) que sintetiza los hallazgos más importantes del libro y que nos ha servido de base para redactar este apretado resumen. También el lector encontrará la serie de los habituales indicadores de desarrollo humano de PNUD para El Salvador y sus diferentes regiones, en el correspondiente anexo metodológico. Asimismo, como es habitual en los informes del PNUD, hay numerosos recuadros, breves resúmenes marginales y cuadros y gráficos que hacen su-mamente variada la presentación y aligeran el trabajo de lectura.


Para terminar, no sabemos qué destacar más: si lo actualizado del aparato conceptual que sirve de fondo al informe, la utilización de las mejores y más recientes bases de datos, la elegancia del estilo, el convencimiento de las potencialidades de los salvadoreños, la confianza en su laboriosidad, o la pasión por la defensa de un paradigma de sociedad más justo para este pequeño país. Sin duda, un excelente y apasionante trabajo. Indispensable.

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